Al dejar que una muchacha mojada se quedara por una noche, el anciano se quedó atónito una medianoche cuando la muchacha le pidió un favor.
La lluvia caía con fuerza aquella noche de invierno en las afueras de Cholula, Puebla. Don Ernesto, un hombre de casi setenta años, se encontraba sentado junto a su estufa de leña, mirando las brasas…


